Publicado por Juan Carlos el 03 dic 2011
Pablo, el mago del lápiz…
Recuerdo cuando Pablo llegó a la escuela, una cosita escurridiza y asustadiza a quien no era posible extraerle una sola palabra. Le costaba casi todo aunque hacía un esfuerzo notable por superarse, sus ojos negros y atentos escudriñaban y registraban todo, éso sí…, con una expresividad particular y personal, a lo Pablo. Hasta que comenzó a demostrar lo que más le gusta y sabía hacer, dibujar.
Quizá como una forma de comunicarse cuando éso era lo que más le costaba, así fué que comenzó a hacerse popular entre los chicos con sus dibujos increíbles de dinosaurios, los dibujaba en el pizarrón, en cualquier hoja…, y a regalarlos a sus compañeros, yo también tengo alguno de ésos bichos que él me regaló hace tiempo, me lo dibujó en la agenda. Poco a poco fué creciendo y sus temores e incomodidades dieron lugar al contacto fisico amigable, al diálogo verbal, hasta el Pablo que hoy conocemos.
Pablo bien podría encajar dentro de la categoría de aquellos niños genio con sindrome de Savant dada su increible destreza y la miniciosidad de detalles en sus dibujos, claro que es una expresión mía al voleo, mejor se los dejo a los especialistas…
Aquí unos dibujos que me alcanzó para su publicación, también pueden pasar a a ver las fotos publicadas de sus dibujos en el mural que se pintó en el patio de la escuela, en entradas anteriores. (Clic acá)
Gracias Pablito…
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